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	<title>Comments on: Profundo entendimiento del &#8220;negocio&#8221; de los contenidos: Milagros Pérez Oliva</title>
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	<description>Comentarios personales sobre la gestión en la red de empresas periodísticas</description>
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		<title>By: Gonzalo Martín</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-19</link>
		<dc:creator>Gonzalo Martín</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Sep 2009 13:16:23 +0000</pubDate>
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		<description>Efectivamente, el cómo es la clave. Pero no es una clave muy diferente a la de otros sectores en reconversión: drama humano por los sueldos y personas que sobran, problemas de adaptación a nuevos procesos, problema de liderazgo para adoptar una nueva cultura... y posiblemente la duda de si alguna vez se recuperarán los ingresos antiguos con sus márgenes. A veces parece que se quiere que lo digital sostenga las estructuras de la era industrial y eso no me parece que vaya a ser. Pero, por el contrario, en el audiovisual cada revolución tecnológica ha terminado por traer más ingresos que el estado anterior: la tele no mató al cine y terminó dando más dinero que la taquilla, después ha sido el DVD, las licencias dan más dinero que taquilla y tele en muchos productos...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Efectivamente, el cómo es la clave. Pero no es una clave muy diferente a la de otros sectores en reconversión: drama humano por los sueldos y personas que sobran, problemas de adaptación a nuevos procesos, problema de liderazgo para adoptar una nueva cultura&#8230; y posiblemente la duda de si alguna vez se recuperarán los ingresos antiguos con sus márgenes. A veces parece que se quiere que lo digital sostenga las estructuras de la era industrial y eso no me parece que vaya a ser. Pero, por el contrario, en el audiovisual cada revolución tecnológica ha terminado por traer más ingresos que el estado anterior: la tele no mató al cine y terminó dando más dinero que la taquilla, después ha sido el DVD, las licencias dan más dinero que taquilla y tele en muchos productos&#8230;</p>
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		<title>By: LSGalan</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-18</link>
		<dc:creator>LSGalan</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Sep 2009 11:52:08 +0000</pubDate>
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		<description>Gonzalo,
realmente interesante leerte.

Lo que mencionas de:
- las instalaciones serán más pequeñas
- la relación laboral más difusa
- la existencia de colaboradores parciales más amplia
- la restricciones a unos pocos periodistas como dueños de una sección inviable: el público sabe más
- La tendencia a la comoditización de la información pura, enorme

Es un análisis en el que hay un consenso. Más o menos se sabe dónde vamos. El problema es cómo se llega ahí. Para empresas con prácticas, con personas, con tradición, por tanto, es un problema de gestión del cambio. Y el cambio no se puede hacer en este caso prendiendo fuego a lo anterior. Ahí está el reto. 

En definitiva, no es tanto el qué hacer, sino el cómo. Y ahí estamos, en la lucha. Realmente apasionante, y un placer encontrar en este camino a personas que viven, cada uno en su rol, la experiencia. Es una suerte poder presenciar este cambio de escenario. 

Un saludo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gonzalo,<br />
realmente interesante leerte.</p>
<p>Lo que mencionas de:<br />
- las instalaciones serán más pequeñas<br />
- la relación laboral más difusa<br />
- la existencia de colaboradores parciales más amplia<br />
- la restricciones a unos pocos periodistas como dueños de una sección inviable: el público sabe más<br />
- La tendencia a la comoditización de la información pura, enorme</p>
<p>Es un análisis en el que hay un consenso. Más o menos se sabe dónde vamos. El problema es cómo se llega ahí. Para empresas con prácticas, con personas, con tradición, por tanto, es un problema de gestión del cambio. Y el cambio no se puede hacer en este caso prendiendo fuego a lo anterior. Ahí está el reto. </p>
<p>En definitiva, no es tanto el qué hacer, sino el cómo. Y ahí estamos, en la lucha. Realmente apasionante, y un placer encontrar en este camino a personas que viven, cada uno en su rol, la experiencia. Es una suerte poder presenciar este cambio de escenario. </p>
<p>Un saludo</p>
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		<title>By: Gonzalo Martín</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-17</link>
		<dc:creator>Gonzalo Martín</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 22:48:40 +0000</pubDate>
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		<description>Jopé, y perdón por el rollo. Prometo no hacer otro &quot;tratado&quot;.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Jopé, y perdón por el rollo. Prometo no hacer otro &#8220;tratado&#8221;.</p>
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		<title>By: Gonzalo Martín</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-16</link>
		<dc:creator>Gonzalo Martín</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 22:48:14 +0000</pubDate>
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		<description>Yo sí lo estimo. En general, casi todos los medios convencionales la están padeciendo. Pero es mi opinión, y ya se sabe que todos tenemos una.  Te pondré como ejemplo este último episodio de la TDT: al lector le ha interesado por qué el diario ha publicado lo que ha publicado y no lo que ha publicado. Le han importado un pimiento los hechos, sólo interpretar en qué medida se rompe con un gobierno y con un partido. Eso no es periodismo, es política. Y los hechos eran ciertos, pero todo el mundo los ha interpretado como &quot;no le ha salido la jugada, porque se parece a la suya del pasado&quot;. Un seguimiento recurrente de &quot;Malaprensa&quot; pone el dedo en la llaga de los problemas de consistencia y credibilidad de los medios tradicionales.

Digamos que un medio puede ser parcial, descaradamente parcial e incluso trinchera, pero debe ser honesto consigo mismo y su audiencia. El negocio es la lealtad de su audiencia:  su credibilidad frente a ellos (no necesariamente frente a todos los lectores potenciales), son como la credibilidad de un banco: no puede ser que no devuelva los depósitos cuando se los pides. Los grandes medios son, en mi opinión, tan percibidos como parte de un entramado político empresarial que tiene características de oligopolio, un oligopolio especialmente cerrado y dependiente totalmente del regulador: no hay gran periódico sin tele ni radio. Perdieron su autonomía editorial, porque quieren una licencia, su renovación y modificación de sus condiciones. Fue Le Monde Diplomatique, que ya tiene, quien analizó el negocio de PRISA y lo encontró tan estructuralmente dependiente de las relaciones con el regulador, que casi no lo llama negocio.

El País es un buen producto. Como todos los que mencionas sometidos a una presión tremenda por la transformación de las condiciones de competencia. Y condicionado por su historia. Son palabras de su Consejero Delegado el aviso de que quedarán pocos periódicos de papel y que espera que El País sea uno. En ese razonamiento impera el hecho de asumir una posición institucional casi equivalente a un poder del estado: es el mensaje que nos cuenta una y otra vez en toda conferencia que pronuncia.  El problema es que se terminaron los medios de masas, que la publicidad está cambiando y que la presión a los costes es bestial. Mucho espacio sociológico ha perdido su fe o la está perdiendo en los espacios tan institucionales. Ese es el éxito de Público, del que no sé cómo evoluciona la cuenta de resultados: es parcial, pero su base de lectores cree en la honestidad de sus redactores. Dudo que el público joven, de izquierdas o derechas, se sienta identificado mayoritariamente con diarios tan involucrados con una clase política de la que desconfían. Prefieren la guerrilla de los que se encuentran en un status más romántico del periodismo, se llame Libertad Digital o Público.

Encontrar negocios editoriales sostenibles en la era digital pasa por una mentalidad y unas estructuras. Nadie tiene la panacea. Pero yo casi tengo por seguro que las instalaciones serán más pequeñas, la relación laboral más difusa, la existencia de colaboradores parciales más amplia, la restricciones a unos pocos periodistas como dueños de una sección inviable: el público sabe más. La tendencia a la comoditización de la información pura, enorme. El valor del análisis superior. La forma de pagarlo... ¿ajustamos primero los costes a la verdadera creación de valor en la era digital o pretendemos seguir con los mismos costes en un tiempo hiperabundancia de contenidos y con nuevos filtros emergentes fuera del circuito tenido hasta ahora como exclusivo por parte del periodismo oficial? Sólo entonces veremos qué ingresos y qué publicidad. Pero sostener las redacciones del siglo XX en el XXI, pretender que el gobierno nos dé ayudas, mantener el overhead de los tiempos de las furgonetas y los kioscos y, al mismo tiempo, ingresar y tener márgenes como antes... no lo veo. 

PD: normalmente, un periódico nuevo triunfa con un cambio sociológico. Fue el caso de El País frente a ABC y La Vanguardia. O del Periódico frente a La Vangurdia. O el de El Mundo matando a Diario16, cuyo dueño se cargó la credibilidad frente a su público que se fue en masa tras su director. Ahora Público ha pillado un espacio de demografía publicitariamente interesante precisamente porque sociológicamente hay necesidad. No derribará a El País, al menos de momento, pero entra en su base de futuro. Veremos si se sostiene. Pero sobre todo, veremos si los lectores de prensa lo hacen en papel y no hacen como yo, que cuando solo había papel compraba tres (algo raro) y ahora leo parcialmente casi todos. Parcialmente, esto es importante: antes pasaba todas las páginas y me detenía en lo que me interesaba, y la publicidad seguía allí. Ahora...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo sí lo estimo. En general, casi todos los medios convencionales la están padeciendo. Pero es mi opinión, y ya se sabe que todos tenemos una.  Te pondré como ejemplo este último episodio de la TDT: al lector le ha interesado por qué el diario ha publicado lo que ha publicado y no lo que ha publicado. Le han importado un pimiento los hechos, sólo interpretar en qué medida se rompe con un gobierno y con un partido. Eso no es periodismo, es política. Y los hechos eran ciertos, pero todo el mundo los ha interpretado como &#8220;no le ha salido la jugada, porque se parece a la suya del pasado&#8221;. Un seguimiento recurrente de &#8220;Malaprensa&#8221; pone el dedo en la llaga de los problemas de consistencia y credibilidad de los medios tradicionales.</p>
<p>Digamos que un medio puede ser parcial, descaradamente parcial e incluso trinchera, pero debe ser honesto consigo mismo y su audiencia. El negocio es la lealtad de su audiencia:  su credibilidad frente a ellos (no necesariamente frente a todos los lectores potenciales), son como la credibilidad de un banco: no puede ser que no devuelva los depósitos cuando se los pides. Los grandes medios son, en mi opinión, tan percibidos como parte de un entramado político empresarial que tiene características de oligopolio, un oligopolio especialmente cerrado y dependiente totalmente del regulador: no hay gran periódico sin tele ni radio. Perdieron su autonomía editorial, porque quieren una licencia, su renovación y modificación de sus condiciones. Fue Le Monde Diplomatique, que ya tiene, quien analizó el negocio de PRISA y lo encontró tan estructuralmente dependiente de las relaciones con el regulador, que casi no lo llama negocio.</p>
<p>El País es un buen producto. Como todos los que mencionas sometidos a una presión tremenda por la transformación de las condiciones de competencia. Y condicionado por su historia. Son palabras de su Consejero Delegado el aviso de que quedarán pocos periódicos de papel y que espera que El País sea uno. En ese razonamiento impera el hecho de asumir una posición institucional casi equivalente a un poder del estado: es el mensaje que nos cuenta una y otra vez en toda conferencia que pronuncia.  El problema es que se terminaron los medios de masas, que la publicidad está cambiando y que la presión a los costes es bestial. Mucho espacio sociológico ha perdido su fe o la está perdiendo en los espacios tan institucionales. Ese es el éxito de Público, del que no sé cómo evoluciona la cuenta de resultados: es parcial, pero su base de lectores cree en la honestidad de sus redactores. Dudo que el público joven, de izquierdas o derechas, se sienta identificado mayoritariamente con diarios tan involucrados con una clase política de la que desconfían. Prefieren la guerrilla de los que se encuentran en un status más romántico del periodismo, se llame Libertad Digital o Público.</p>
<p>Encontrar negocios editoriales sostenibles en la era digital pasa por una mentalidad y unas estructuras. Nadie tiene la panacea. Pero yo casi tengo por seguro que las instalaciones serán más pequeñas, la relación laboral más difusa, la existencia de colaboradores parciales más amplia, la restricciones a unos pocos periodistas como dueños de una sección inviable: el público sabe más. La tendencia a la comoditización de la información pura, enorme. El valor del análisis superior. La forma de pagarlo&#8230; ¿ajustamos primero los costes a la verdadera creación de valor en la era digital o pretendemos seguir con los mismos costes en un tiempo hiperabundancia de contenidos y con nuevos filtros emergentes fuera del circuito tenido hasta ahora como exclusivo por parte del periodismo oficial? Sólo entonces veremos qué ingresos y qué publicidad. Pero sostener las redacciones del siglo XX en el XXI, pretender que el gobierno nos dé ayudas, mantener el overhead de los tiempos de las furgonetas y los kioscos y, al mismo tiempo, ingresar y tener márgenes como antes&#8230; no lo veo. </p>
<p>PD: normalmente, un periódico nuevo triunfa con un cambio sociológico. Fue el caso de El País frente a ABC y La Vanguardia. O del Periódico frente a La Vangurdia. O el de El Mundo matando a Diario16, cuyo dueño se cargó la credibilidad frente a su público que se fue en masa tras su director. Ahora Público ha pillado un espacio de demografía publicitariamente interesante precisamente porque sociológicamente hay necesidad. No derribará a El País, al menos de momento, pero entra en su base de futuro. Veremos si se sostiene. Pero sobre todo, veremos si los lectores de prensa lo hacen en papel y no hacen como yo, que cuando solo había papel compraba tres (algo raro) y ahora leo parcialmente casi todos. Parcialmente, esto es importante: antes pasaba todas las páginas y me detenía en lo que me interesaba, y la publicidad seguía allí. Ahora&#8230;</p>
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		<title>By: LSGalan</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-15</link>
		<dc:creator>LSGalan</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 22:22:05 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.mediosenlared.es/?p=112#comment-15</guid>
		<description>Gonzalo, 

No creo que haya una pérdida de credibilidad, y en todo caso, es una cuestión más editorial que de desarrollo de negocio, que es donde me centro. Si tú ves esa pérdida de credibilidad, tienes tus motivos. Seguramente estás más al día en esta cuestión que yo.

Visto a nivel de negocio, el contenido es un producto, y en mi análisis, EL PAÍS es un gran producto sobre el que debemos innovar. Lo que me preocupa es que el continente y el modelo sean coherentes y estén al nivel del contenido.  En realidad, gasto mi energía y tiempo en leer sobre modelos de negocio basados en contenidos y ni siquiera puedo reparar mucho en cuestiones tan editoriales aunque pueda parecer increíble. 

Supongo que hay varios medios con distintos enfoques y ventajas y virtudes. Ayer estuve en Barcelona, compré EL MUNDO y Público y visité a un amigo que trabaja en La Vanguardia, no aborrezco ningún medio y me gusta leerlos si los tengo a mano. Ahora bien, no puedo ocultar, pues lo digo siempre abiertamente, mi parecer de que EL PAÍS es el mejor periódico en español con una diferencia abismal. Por eso, yo no pongo excusas para no ser los mejores en facetas de negocio alrededor de este contenido, y en eso me centro.


Un saludo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Gonzalo, </p>
<p>No creo que haya una pérdida de credibilidad, y en todo caso, es una cuestión más editorial que de desarrollo de negocio, que es donde me centro. Si tú ves esa pérdida de credibilidad, tienes tus motivos. Seguramente estás más al día en esta cuestión que yo.</p>
<p>Visto a nivel de negocio, el contenido es un producto, y en mi análisis, EL PAÍS es un gran producto sobre el que debemos innovar. Lo que me preocupa es que el continente y el modelo sean coherentes y estén al nivel del contenido.  En realidad, gasto mi energía y tiempo en leer sobre modelos de negocio basados en contenidos y ni siquiera puedo reparar mucho en cuestiones tan editoriales aunque pueda parecer increíble. </p>
<p>Supongo que hay varios medios con distintos enfoques y ventajas y virtudes. Ayer estuve en Barcelona, compré EL MUNDO y Público y visité a un amigo que trabaja en La Vanguardia, no aborrezco ningún medio y me gusta leerlos si los tengo a mano. Ahora bien, no puedo ocultar, pues lo digo siempre abiertamente, mi parecer de que EL PAÍS es el mejor periódico en español con una diferencia abismal. Por eso, yo no pongo excusas para no ser los mejores en facetas de negocio alrededor de este contenido, y en eso me centro.</p>
<p>Un saludo</p>
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		<title>By: Gonzalo Martín</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-14</link>
		<dc:creator>Gonzalo Martín</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 21:16:44 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.mediosenlared.es/?p=112#comment-14</guid>
		<description>Interesante, Luis. Pero eso no resuelve la cuestión: a) ¿no emplean otros foros para decirlo? En la era, dicho por resumir, 2.0, ya es sorprendente que ni lean ni debatan en otros sitios y b) ¿modifica en algo su percepción de que la empresa editora ha perdido su autoridad moral y puede que se resignen a que la alternativa no les convence? No sé si son los clientes o lectores que quiero. Para el negocio futuro. Porque a ver qué nos explica que haya que mantener las tiradas con promociones. ¿Internet? Sí, claro. Además o en primer lugar. Pero lo cierto es que cada vez más personas leen más de una noticia en más de un medio y dejan de ser fieles a una cabecera. Precisamente porque acceden a las que les interesan. Clientes compartidos, como en la banca, ¿fieles, involucrados o cabreados?. ¿Mercenarios? ¿Fans de determinados redactores y no de la cabecera?

Finalmente, podemos ser cínicos del todo: el público no confía en lo que decimos, pero seguimos ganando dinero. Esa ecuación no sé si es sostenible en el tiempo. Quizá porque la rentabilidad es un juego de muchas claves, empezando por los costes. La defensora pretende decirnos con conviccion (qué menos si no lo dice ella) que los intereses empresariales no interfieren en el trabajo de la redacción. Bueno, vale, ya, en fin, me hago mayor y soy tolerante, si pulpo es animal de compañía, es animal de compañía. 

Añadamos otra variable: se quejan los viejos lectores orgullosos del que era su periódico y ya no es. Lo mismo un día alguien empieza a hablar de El País verdadero o auténtico como Anson ha hablado del ABC verdadero. El chiste del oficio era decir que con cada esquela publicada en el ABC, el periódico perdía un subscriptor. ¿El cinismo editorial - es decir, hoy maldigo lo que practiqué ayer - atrae nuevos lectores? Y perdón por la expresión, pero por mucho &quot;engagement&quot; que encontremos en los fieles la cuestión es si la marca &quot;El País&quot; significa hoy lo que significaba en 1981. Coca-Cola sigue siendo la chispa de la vida. Y la sensación de prietas las filas parece inevitable.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Interesante, Luis. Pero eso no resuelve la cuestión: a) ¿no emplean otros foros para decirlo? En la era, dicho por resumir, 2.0, ya es sorprendente que ni lean ni debatan en otros sitios y b) ¿modifica en algo su percepción de que la empresa editora ha perdido su autoridad moral y puede que se resignen a que la alternativa no les convence? No sé si son los clientes o lectores que quiero. Para el negocio futuro. Porque a ver qué nos explica que haya que mantener las tiradas con promociones. ¿Internet? Sí, claro. Además o en primer lugar. Pero lo cierto es que cada vez más personas leen más de una noticia en más de un medio y dejan de ser fieles a una cabecera. Precisamente porque acceden a las que les interesan. Clientes compartidos, como en la banca, ¿fieles, involucrados o cabreados?. ¿Mercenarios? ¿Fans de determinados redactores y no de la cabecera?</p>
<p>Finalmente, podemos ser cínicos del todo: el público no confía en lo que decimos, pero seguimos ganando dinero. Esa ecuación no sé si es sostenible en el tiempo. Quizá porque la rentabilidad es un juego de muchas claves, empezando por los costes. La defensora pretende decirnos con conviccion (qué menos si no lo dice ella) que los intereses empresariales no interfieren en el trabajo de la redacción. Bueno, vale, ya, en fin, me hago mayor y soy tolerante, si pulpo es animal de compañía, es animal de compañía. </p>
<p>Añadamos otra variable: se quejan los viejos lectores orgullosos del que era su periódico y ya no es. Lo mismo un día alguien empieza a hablar de El País verdadero o auténtico como Anson ha hablado del ABC verdadero. El chiste del oficio era decir que con cada esquela publicada en el ABC, el periódico perdía un subscriptor. ¿El cinismo editorial &#8211; es decir, hoy maldigo lo que practiqué ayer &#8211; atrae nuevos lectores? Y perdón por la expresión, pero por mucho &#8220;engagement&#8221; que encontremos en los fieles la cuestión es si la marca &#8220;El País&#8221; significa hoy lo que significaba en 1981. Coca-Cola sigue siendo la chispa de la vida. Y la sensación de prietas las filas parece inevitable.</p>
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		<title>By: LSGalan</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-13</link>
		<dc:creator>LSGalan</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 20:20:54 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.mediosenlared.es/?p=112#comment-13</guid>
		<description>Hola Gonzalo, 

El hecho de que los lectores se quejen significa varias cosas muy interesantes a nivel de negocio:
- Antes de irse a un competidor prefieren manifestarse. Que mejores, preguntar qué pasa. 
- Esto significa que entienden el medio como SU medio, lo que demuestra un grado máximo de fidelización y relación.
- El medio, no sólo no les acalla sino que les escucha, porque sabe y asume que pertence a sus lectores.

La intervención de Pérez Oliva es modélica, y el que los lectores aprecien tanto al medio como para invertir su tiempo y su talento en su mejora, demuestra la extraordinaria vitalidad que disfruta el periódico. Cualquier empresa desearía que sus clientes se volcaran en decirle qué tiene que mejorar en lugar de irse a la competencia. 

Un saludo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Gonzalo, </p>
<p>El hecho de que los lectores se quejen significa varias cosas muy interesantes a nivel de negocio:<br />
- Antes de irse a un competidor prefieren manifestarse. Que mejores, preguntar qué pasa.<br />
- Esto significa que entienden el medio como SU medio, lo que demuestra un grado máximo de fidelización y relación.<br />
- El medio, no sólo no les acalla sino que les escucha, porque sabe y asume que pertence a sus lectores.</p>
<p>La intervención de Pérez Oliva es modélica, y el que los lectores aprecien tanto al medio como para invertir su tiempo y su talento en su mejora, demuestra la extraordinaria vitalidad que disfruta el periódico. Cualquier empresa desearía que sus clientes se volcaran en decirle qué tiene que mejorar en lugar de irse a la competencia. </p>
<p>Un saludo</p>
]]></content:encoded>
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		<title>By: Gonzalo Martín</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-10</link>
		<dc:creator>Gonzalo Martín</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 14:35:13 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.mediosenlared.es/?p=112#comment-10</guid>
		<description>Ayer Cebrián dijo que por unos cuantos, que podían ser cientos, de personas que han protestado por el asunto en cuestión, eran pocos comparados con los dos millones de audiencia que le da el EGM. Es un truco numérico enternecedor y que demuestra la habilidad dialéctica de un CEO y más tan inteligente como Cebrián: él debe saber perfectamente que sólo dicen lo que piensan una minoría de clientes y que el problema reside en medir la representatividad de esa muestra que debe reflejar a un conjunto importante de usuarios. En la radio antigua, que no se medía, decían que una carta espontánea a la redacción del programa equivalía a unos siete mil oyentes. Sea lo que sea, un usuario que se queja equivale a bastantes que no se quejan pero que piensan lo mismo.

Este juego de los tres monos, el que no ve, el que no habla y el que no escucha, no es un problema estricto de periodismo. Sino de empresa informativa o, si se quiere a secas, de empresa. El lector de El País, fan o no, seguidor o no de su línea editorial clásica, está obviamente desconcertado. Porque no es la narración de los hechos, sino el por qué de su publicación. El conjunto de los espectadores desde la barrera lo que han visto es un CEO al que le fallan los negocios por la regulación y que relata su verdad en los mismos términos que sus competidores relataban la suya cuando en el pasado otras decisiones crearon la misma perplejidad social y favorecieron a PRISA: esto es lo que hace daño a la credibilidad global. No es que uno yerre, pues se yerra siendo honesto con la audiencia, el problema es si se yerra porque se ha olvidado que ese mismo yerro fue olvidado en su día por el medio que era el favorecido. Yendo más allá, si esto es un negocio, cabe la honestidad de defender la igualdad de oportunidades en el negocio audiovisual, algo que todos sabemos que brilla por su ausencia. El concurso de belleza para otorgar licencias de televisión y radio no ha sido nunca muy edificante. Añádesele que el primer ejecutivo defiende el valor institucional de su medio como formador de opinión pública responsable y, por tanto, una pieza institucional del sistema democrático. Es decir: resulta chocante que siendo una pieza institucional sea primero un negocio que puede dejar de criticar el entramado regulatorio del mercado en el que se desenvuelve cuando no le favorece. En definitiva, en esto consiste la pérdida de credibilidad o, puede que mejor dicho, de autoridad moral.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer Cebrián dijo que por unos cuantos, que podían ser cientos, de personas que han protestado por el asunto en cuestión, eran pocos comparados con los dos millones de audiencia que le da el EGM. Es un truco numérico enternecedor y que demuestra la habilidad dialéctica de un CEO y más tan inteligente como Cebrián: él debe saber perfectamente que sólo dicen lo que piensan una minoría de clientes y que el problema reside en medir la representatividad de esa muestra que debe reflejar a un conjunto importante de usuarios. En la radio antigua, que no se medía, decían que una carta espontánea a la redacción del programa equivalía a unos siete mil oyentes. Sea lo que sea, un usuario que se queja equivale a bastantes que no se quejan pero que piensan lo mismo.</p>
<p>Este juego de los tres monos, el que no ve, el que no habla y el que no escucha, no es un problema estricto de periodismo. Sino de empresa informativa o, si se quiere a secas, de empresa. El lector de El País, fan o no, seguidor o no de su línea editorial clásica, está obviamente desconcertado. Porque no es la narración de los hechos, sino el por qué de su publicación. El conjunto de los espectadores desde la barrera lo que han visto es un CEO al que le fallan los negocios por la regulación y que relata su verdad en los mismos términos que sus competidores relataban la suya cuando en el pasado otras decisiones crearon la misma perplejidad social y favorecieron a PRISA: esto es lo que hace daño a la credibilidad global. No es que uno yerre, pues se yerra siendo honesto con la audiencia, el problema es si se yerra porque se ha olvidado que ese mismo yerro fue olvidado en su día por el medio que era el favorecido. Yendo más allá, si esto es un negocio, cabe la honestidad de defender la igualdad de oportunidades en el negocio audiovisual, algo que todos sabemos que brilla por su ausencia. El concurso de belleza para otorgar licencias de televisión y radio no ha sido nunca muy edificante. Añádesele que el primer ejecutivo defiende el valor institucional de su medio como formador de opinión pública responsable y, por tanto, una pieza institucional del sistema democrático. Es decir: resulta chocante que siendo una pieza institucional sea primero un negocio que puede dejar de criticar el entramado regulatorio del mercado en el que se desenvuelve cuando no le favorece. En definitiva, en esto consiste la pérdida de credibilidad o, puede que mejor dicho, de autoridad moral.</p>
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	<item>
		<title>By: LSGalan</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-9</link>
		<dc:creator>LSGalan</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 14:14:24 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.mediosenlared.es/?p=112#comment-9</guid>
		<description>Hola, 

Concidiendo con lo que dice Pérez Oliva, pero transformándolo en una cuestión de negocio, la independencia y la búsqueda de la verdad de sus periodistas harán de cualquier medio un producto mejor. Y, por tanto, si no todos, un segmento de clientes optará por ese producto, y los que desarrollamos negocio podremos encontrar formas viables de hacerlo. 
Por eso, tal y como yo entiendo esta actividad (negocio) y para el segmento de lectores al que se dirigen algunos medios, la defensa de la verdad es parte fundamental de la elaboración del producto, pues es un atributo básico del mismo.  Cuando los lectores son críticos no vale el contenido que se engañan a sí mismo, al lector crítico e informado, sencillamente, no se le puede engañar de manera sostenible.  Por tanto, y en resumen, si yo defiendo los negocios sostenibles y sanos económicamente a largo plazo, estoy alineado con Pérez Oliva y defiendo la verdad, porque, en los negocios (como en la vida) la mentira constante es insostenible. Las cartas llegadas a EL PAÍS no son sino la demostración de un lector crítico al otro lado, y su toma en consideración pública, la prueba fehaciente de la transparencia. 
No es que la búsqueda de la verdad, como atributo pertenezca a un sólo medio ni que haya una verdad absoluta, sino una honestidad intelectual del que escribe consigo mismo y una responsabilidad sobre su firma. Que quien escribe se pueda mirar al espejo y dormir tranquilo aunque alguna vez yerre.

Si algo intentaré siempre que siga en medios será que los periodistas duerman habiendo actuado en conciencia y responsables de sus contenidos. En las buenas empresas periodísticas, los condicionamientos, si los hay, son más externos que  internos, y ahí es donde debe estar la labor de defensa de la empresa. Y para la defensa de los ataques de intereses externos, la solidez económica es lo más efectivo. Creo que todos los que desarrollamos negocio buscamos esto de alguna manera.

Un saludo!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, </p>
<p>Concidiendo con lo que dice Pérez Oliva, pero transformándolo en una cuestión de negocio, la independencia y la búsqueda de la verdad de sus periodistas harán de cualquier medio un producto mejor. Y, por tanto, si no todos, un segmento de clientes optará por ese producto, y los que desarrollamos negocio podremos encontrar formas viables de hacerlo.<br />
Por eso, tal y como yo entiendo esta actividad (negocio) y para el segmento de lectores al que se dirigen algunos medios, la defensa de la verdad es parte fundamental de la elaboración del producto, pues es un atributo básico del mismo.  Cuando los lectores son críticos no vale el contenido que se engañan a sí mismo, al lector crítico e informado, sencillamente, no se le puede engañar de manera sostenible.  Por tanto, y en resumen, si yo defiendo los negocios sostenibles y sanos económicamente a largo plazo, estoy alineado con Pérez Oliva y defiendo la verdad, porque, en los negocios (como en la vida) la mentira constante es insostenible. Las cartas llegadas a EL PAÍS no son sino la demostración de un lector crítico al otro lado, y su toma en consideración pública, la prueba fehaciente de la transparencia.<br />
No es que la búsqueda de la verdad, como atributo pertenezca a un sólo medio ni que haya una verdad absoluta, sino una honestidad intelectual del que escribe consigo mismo y una responsabilidad sobre su firma. Que quien escribe se pueda mirar al espejo y dormir tranquilo aunque alguna vez yerre.</p>
<p>Si algo intentaré siempre que siga en medios será que los periodistas duerman habiendo actuado en conciencia y responsables de sus contenidos. En las buenas empresas periodísticas, los condicionamientos, si los hay, son más externos que  internos, y ahí es donde debe estar la labor de defensa de la empresa. Y para la defensa de los ataques de intereses externos, la solidez económica es lo más efectivo. Creo que todos los que desarrollamos negocio buscamos esto de alguna manera.</p>
<p>Un saludo!</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>By: Manuel Meléndez</title>
		<link>http://www.mediosenlared.es/2009/09/27/profundo-entendimiento-del-negocio-de-los-contenidos-milagros-perez-oliva/comment-page-1/#comment-8</link>
		<dc:creator>Manuel Meléndez</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 10:28:32 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.mediosenlared.es/?p=112#comment-8</guid>
		<description>Y las empresas de comunicación saben que la mejor forma de defender sus intereses es precisamente respetar que la primera lealtad de sus periodistas sea para con los lectores, es decir, con la verdad.

Cierto, muy cierto. Pero la verdad es también que el periodismo de calidad, el que sobrevive de relatar la verdad [1], sólo se sostiene cuando es autosuficiente en lo económico, cuando el periodista, en el desvelo de desvelar la verdad, tiene para tomarse un café. Es esta una circunstancia que no se da cuando el mercado periodístico está distorsionado por los intereses de algún grupo (gubernamental, por ejemplo) que, sintiéndose atacado por la verdad desvelada, está dispuesto a pagar con su poderío berluskiano por otras verdades… compradas.
Luego ya, cuando el relato de los hechos retorna a los lectores, puede que estos reclamen de los periodistas el relato de toda la verdad menos de la verdad que les hiere a ellos, a los periodistas. Llegamos así al periodismo muerto, que antes de morir no pudo gritar ¡que me están matando!
No parece que sea cuestión de juicios sobre &quot;independencia&quot; que, por otra parte, ¿quién la mide? ¿47 lectores? ¿4 diputados? ¿7000 analfabetos?. Hablamos de periodista a tu periodismo y...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Y las empresas de comunicación saben que la mejor forma de defender sus intereses es precisamente respetar que la primera lealtad de sus periodistas sea para con los lectores, es decir, con la verdad.</p>
<p>Cierto, muy cierto. Pero la verdad es también que el periodismo de calidad, el que sobrevive de relatar la verdad [1], sólo se sostiene cuando es autosuficiente en lo económico, cuando el periodista, en el desvelo de desvelar la verdad, tiene para tomarse un café. Es esta una circunstancia que no se da cuando el mercado periodístico está distorsionado por los intereses de algún grupo (gubernamental, por ejemplo) que, sintiéndose atacado por la verdad desvelada, está dispuesto a pagar con su poderío berluskiano por otras verdades… compradas.<br />
Luego ya, cuando el relato de los hechos retorna a los lectores, puede que estos reclamen de los periodistas el relato de toda la verdad menos de la verdad que les hiere a ellos, a los periodistas. Llegamos así al periodismo muerto, que antes de morir no pudo gritar ¡que me están matando!<br />
No parece que sea cuestión de juicios sobre &#8220;independencia&#8221; que, por otra parte, ¿quién la mide? ¿47 lectores? ¿4 diputados? ¿7000 analfabetos?. Hablamos de periodista a tu periodismo y&#8230;</p>
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