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Razones por las que en este blog no se ha suscrito el manifiesto

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Walking Alone. Imagen CC.

Está claro que este no es uno de los blogs donde ha aparecido el manifiesto. Poco importa, supongo. En todo caso, respeto mucho a las personas que lo han presentado y defendido desde la discrepancia, porque desde mi subjetividad sólo puedo coincidir parcialmente con el Manifiesto en Defensa de los Derechos Fundamentales en Internet.

Debo decir, en descarga del manifiesto, que no recuerdo una sola vez que me haya adherido sin muchas dudas a nada. Por tanto, me imagino que el problema está en quien ahora mismo escribe este post.

Parece interesante, ya que no se suscribe, comentar los motivos para no hacerlo:

1. Bajo mi punto de vista, la propiedad privada tiene sentido con la justificación “austriaca” de la misma. Es decir, la de la tradición seguida por la Escuela Austríaca que es mi referente en economía teórica y en las consecuencias que el sistema económico tiene para la sociedad. Una persona se apropia de una forma natural de lo que crea. En esta escuela se usa a Robinson Crusoe como imagen para ejemplificar por qué hay una apropiación original legítima de las creaciones de uno  mismo. En general, hablamos de creaciones del mundo físico, materiales, no intelectuales. Por tanto, sí creo que el derecho de propiedad es lógico y necesario para la vida en común de los terrícolas.

2. Una vez se decide que hay un derecho a la propiedad privada, defender ese derecho es la consecuencia lógica del imperio de la ley,  del Rule of Law, del Estado de Derecho. No existen derechos sin obligaciones. Los derechos de uno generan automáticamente la obligación de ser garantizados por otro, si no, no son derechos sino declaraciones de intenciones. Es cierto que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se citan el derecho a las vacaciones pagadas, o en la Constitución a la vivienda y el trabajo, y se trata de derechos no garantizados, por lo que, el hecho de que un derecho sea papel mojado, no es una novedad ni debe sorprender a nadie.

3. Por tanto, la duda no es si se pueden establecer mecanismos de violencia para imponer el Estado de Derecho (sí, sí, violencia, con todas sus letras), sino, si se acepta el concepto de un derecho de propiedad intelectual (y, ¿por qué sacar del debate a la propiedad privada como un todo? Una vez se abre el melón, seamos ética y filosóficamente consecuentes). No veo por qué no hablamos ya también de mi derecho legítimo a comprar un rolex copiado. Si yo acepto, y soy consciente de que es una copia y otra persona lo hace y me lo vende, es un libre acuerdo entre partes. Es que, y  por ahí va el argumento, no veo por qué no es legal copiar en todos los ámbitos si no hay engaño y las partes están de acuerdo en ello. Hablando en plata, no creo que esté tan claro el que haya un derecho a la “propiedad intelectual”, a ser dueño de ideas y conceptos. Tal vez, la propiedad se puede proyectar sólo sobre elementos materiales.

4. Los derechos que haya, deben compatibilizarse y ser obligación para el Estado que se cumplan. Es obvio, en cuanto a la compatibilidad, que priman los derechos fundamentales sobre los derechos de cuestiones menos relevantes. Prima el derecho a la vida de una persona que cae a una vía del metro, sobre el derecho del consumidor que compra un billete de tener un servicio puntual, y, por tanto, no vale que el metro decapite al borracho que se ha caído, por muy borracho que vaya en base al derecho a recibir un servicio puntual por parte del viajero. Tampoco es nuevo que unos derechos choquen  con otros, esto pasa de forma permanente y ya está previsto en el ordenamiento jurídico.

5. Es cierto que no se puede privatizar el poder de sanción. No creo legítimo el privatizar la zona azul, como hacen los ayuntamientos de todos los colores. Las empresas que gestionan la zona azul no son la SGAE, pero, señores, el precedente ya existe. Cierto que hubo revueltas por los parquímetros, pero es un sapo que ya nos hemos tragado y hemos admitido legal que sancione una empresa privada. Por tanto, que nos sancione la SGAE, es un escándalo como la copa de un pino, pero no una novedad. (Y ojo, que aún no asevera la ley que esa “entidad” será la SGAE aunque es lo que se barrunta en el ambiente).

El matiz ahí con el manifiesto, está no ya en que se pueda aplicar la violencia para la defensa de los derechos legales de los ciudadanos, sino en quién debe aplicarla, si un juez, un policía o un “segurata”. Estoy de acuerdo en que se debe aplicar de forma justa y legal, pero tampoco coincido con el manifiesto en que tenga que ser necesariamente un juez. Los policías van con pistola y ayer mismo privaron a un ciudadano de su derecho a la vida, sin juez, sin juicio. El derecho a la vida es más importante que el derecho a la libertad de expresión y ya se ve que tampoco es absoluto ni está siempre protegido por una gestión judicializada. No estoy de acuerdo en judicializarlo todo.

6. Cierto también, que se han sacado estos puntos con nocturnidad y ensañamiento, de tapadillo. Horrendo proceder el convertir la ley de sostenibilidad en semejante lío. Ahí sí coincido con el manifiesto.

7. Intentar que la gente se adhiera y se retrate poniéndose “conmigo o contra mi”, dentro o fuera de la raya marcada por un manifiesto, parece una práctica muy poco actual, al igual que la asimetría en la participación a su enunciado, coincidiendo con lo dicho en rizomática. Se ha simplificado el debate, se ha reducido, y se ha convertido en un juego de militancia.

El debate está no ya en las medidas para defender la propiedad intelectual o no, sino en la propia conveniencia y necesidad de la propiedad intelectual, y no dejemos de sacar a debate la propiedad privada como un todo, en un mundo cada vez más injusto y desigual. Deberíamos, por qué no, ir a la apropiación original de muchos bienes, y no sólo de los de propiedad intelectual que tanto nos ocupan ahora. (off-topic: ¿resisistirían muchas fortunas el análisis histórico de su apropiación original? No ya de su transferencia legítima posterior). Podrían escribirse tomos y más tomos sobre argumentaciones en torno a la propiedad intelectual, privada, y las aseveraciones del manifiesto.

Es de agradecer que la revuelta y el impulso de gente con capacidad de mover al resto de personas como Enrique Dans, y si no llega a ser por eso, y porque EL PAÍS dio notoriedad al asunto, no se habría iniciado el debate. Ahora bien, el manifiesto no parece un vehículo ni muy democrático ni dialogado de actuar, y no coincido en su análisis ni conclusiones como se expone más arriba. Por eso, no puedo adherirme.

(Pero tranquilos, porque poco o nada valdría un apoyo como este :) y SUERTE en la lucha a las partes en liza!)

4 comments

1 maty { 12.03.09 at 6:28 pm }

El meollo de la cuestión está en la tutela judicial. Hasta ahora es así, mas la propuesta del gobierno del PSOE de Zapatero y González-Sinde consiste en eliminarla parcialmente para ciertos supuestos, siendo substituidos los tribunales de justicia por un órgano dependiente del ministerio de Cultura.

Ahí radica el mal, en reducir el amparo judicial a algo que ya lo tenía desde “siempre”.

Con la corrupción a la orden del día en España, la confianza en nuestros gobernantes es mínima y cayendo. Por tanto, la mayoría preferimos que se mantenga la tutela judicial como amparo ante posibles tropelías gubernamentales.

El resto puede discutirse, y cada uno tener una opinión distinta, pero no es admisible que se restrinjan derechos existentes en nuestro ordenamiento.

Si no se ha hecho así en todo aquello relacionado con el terrorismo y la pederastia ¿por qué hacerlo con los contenidos en Internet?

Si permitimos que se salgan con la suya ahora, abrirán la puerta para posteriores restricciones a más derechos fundamentales, anteponiendo intereses de unos pocos a los de la mayoría.

Por lo demás, pienso que se ha de perseguir a quienes busquen el lucro en la compartición de contenidos multimedia, tal como está así establecido. Pero ha de ser el juez instructor por sí mismo o a instancias de la fiscalía o de parte quien tenga el poder decisorio y no un organismo político del que todos dudan de su independencia antes incluso de existir.

Resumiendo: de ningún modo podemos renunciar al derecho de la tutela judicial previa.

2 maty { 12.03.09 at 7:04 pm }
3 LSGalan { 12.03.09 at 7:29 pm }

Hola Maty,

gracias por el comentario y el enlace.

Efectivamente, ahí está el meollo, en la tutela judicial. Pero debemos, creo, ser un poco realistas en la capacidad de nuestro sistema judicial para admitir el aluvión de juicios que va ir llegando. Nuestra justicia está ya bloqueada, es carísima y también muy injusta.
Una gran empresa tiene bufetes de abogados con tarifa plana. Un pequeño blogger no. Ojo a judicializar el asunto y con la asimetría que esto crea.
La justicia no es, ni muchísimo menos, la panacea ni la solución.

Tal vez, habría que ir a algún tipo de arbitraje más simétrico y más acorde con la alta velocidad de los contenidos digitales.

Un saludo

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