Comentarios personales sobre la gestión en la red de empresas periodísticas
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Poderoso caballero

La forma elegida por Enrique Dans para el lanzamiento de Todo va a cambiar, es un “hot topic”. Parece interesante comentarlo por ver sus implicaciones para las teorías que habíamos aceptado en relación a explotación de contenidos (digitales o analógicos es lo de menos, pues casi todo contenido es básicamente susceptible de ser digitalizado) cuando llegamos ya a la segunda década del siglo XXI.

Es razonable la versión ofrecida por Dans, de que si se hubiera publicado el archivo abierto y sin restricciones, la editorial no hubiera estado muy contenta, y de que aspira a llegar a un público incremental. Afirmación que lleva implícita la admisión de que puede existir canibalización entre ambos productos. O como mínimo, de que así lo aprecia la editorial.

Tuve contacto en su momento con Roger Domingo (editor del libro) y vi que entiende las ventajas de la distribución digital de los contenidos (y sus limitaciones). Por otro lado, directamente vinculado a la industria de los contenidos, entiendo las cautelas que se toman a la hora de tomar decisiones de negocio. Cuando gestionamos un negocio,  debemos hacer lo mejor para el negocio sin vulnerar por ello nuestros principios. Pero no podemos hacer lo que nos apetece, sino lo que entendemos mejor para nuestro negocio y stakeholders: accionistas, clientes, empleados, proveedores. Por eso, intentar racionalizar las decisiones de negocio sólo en base a principios da como resultado un análisis sesgado por apasionado y poco realista.

Existen razones para pensar que la difusión en papel es una buena idea:

1. Hay un público que está ahí fuera y que hace un uso muy poco intensivo de Internet para leer.

2. En Internet, hay tendencia a leer blogs, o incluso microblogs. Se podría decir que el tiempo es muy escaso para desarrollar ideas con mayores dimensiones.

3. El imperativo multicanal hace que no se puedan rechazar canales de distribución.

4. Sigue habiendo una base instalada de distribución para el libro en papel con gran capilaridad, infraestructuras amortizadas y costes y cadenas de distribución optimizadas.

5. El papel, aunque nos guste la tinta electrónica (tengo 3 ereaders, por cierto dos de ellos rotos), sigue siendo una tecnología difícil de igualar en eficiencia energética y en comodidad de lectura. El mayor inconveniente que veo al papel es el coste del metro cuadrado de vivienda para albergarlo producto de la burbuja inmobiliaria.

Dicho esto, el punto chirriante (vale, no para Dans ni para muchos que lo creen como él, pero sí para otros que lo han expresado abiertamente y otros que te lo dicen sólo offline -no sé por qué-) ha sido no proporcionar el archivo con el libro. Cuando habíamos interiorizado que la atención es el recurso escaso por el que estamos compitiendo renunciamos a la atención de los que sí están dispuestos a hacer click, descargar y leer (e incluso imprimir). Habíamos entendido que una cosa no canibaliza a la otra, sino que era lo contrario, y que los bits son libres y no se pueden poner puertas al campo. Cierto, que alguien lo puede poner online, que no pasa nada. Pero es un tópico. Habíamos entendido que la libre difusión era positiva para la repercusión de la obra, y que esta era la alquimia que nos llevaría al beneficio material. Es más, que su no difusión viral y gratuita, era un fracaso para la obra.

El propio Dans nos hace ver con el lanzamiento de su libro, que la aparente consistencia teórica de sus enunciados encuentra un muy difícil acomodo práctico en el contexto actual. Estos choques entre la teoría y la praxis son habituales. Basta con admitir que una cosa es el campo de lo normativo, del “deber ser”, y otro el campo de lo positivo, del “ser”. La utilidad de teorías y enunciados puros cuya aplicación práctica no es viable, es algo que deberíamos cuestionarnos. Los que en alguna medida hemos tomado decisiones de negocio debemos beber de fuentes teóricas normativas, pero tenemos que equilibrarlas con fuentes positivas para nuestros negocios aquí y ahora. Que los enunciados de Dans seguramente van en la dirección correcta, es muy posible. Aún así, estamos todavía en un momento en el que varias profecías luchan por autocumplirse y el éxito del gestor es que su empresa triunfe en el futuro se dé la evolución que se dé sin jugárselo todo a una carta. La empresa debe encontrar su sitio en el futuro con independencia del contexto que se acabe imponiendo.

Dans fue mi profesor en el IE en su momento, y además, una persona que me ayudó con su consejo desinteresadamente cuando le consulté cuestiones personales del ámbito profesional. Una discrepancia en lo intelectual no significa nada en lo personal (hay demasiada pasión en la red en cuanto las cosas le atañen).  Discrepo también profundamente con él en su forma de ver la neutralidad de la red. Pero en eso consiste esto. Si pensáramos todos lo mismo, no haría falta abrir el ordenador.

9 comments

1 Javier { 03.10.10 at 1:02 am }

Hola Luis.
Basándose en la premisa de que, dos contenidos digitales son iguales uno al otro, no siendo uno “copia del otro”, sino que son el mismo, Así se recoge en la legislación española en la parte referente a la presentación de facturas.
Con este planteamiento, entregar una copia digital de tu libro junto con el elemento físico es no hacer nada, ya que el libro también está disponible en formato electrónico.
Pero creo que hay un factor adicional en el elemento que estás tratando: el tiempo: ¿Durante cuanto tiempo este contenido digital va a seguir generando ingresos? Y hacer todos los cálculos, con contenido digital “anexo”, sin él, y sin la venta de libro electrónico.
¿Y si el público objetivo está (casi exclusivamente) interesado en el libro electrónico y no en el físico, siendo este un reclamo para el primero?

2 LSGalan { 03.10.10 at 12:49 pm }

Hola Javier,

No acabo de entender bien lo que dices de:
“entregar una copia digital de tu libro junto con el elemento físico es no hacer nada”

Me imagino que te refieres a que, puesto que es lo mismo (coincido en que la distinción entre real-copia en lo digital es una abstracción excesiva como para que dure mucho), da un poco igual que se proporcione o no.

Bueno, te diría que depende. Volviendo a bases de Popper, el producto es el contenido, no el continente. Al intentar reservar el contenido vendiendo continentes (vendiendo papel) se está dejando ver por la vía de los hechos -que no del discurso- que el negocio está en el soporte y no en la divulgación en sí misma del contenido.
Esa es la gran contradicción.
Estamos diciendo por un lado que el negocio está en divulgar mi mensaje y no en vender papel, pero, a la hora de la verdad, seguimos vendiendo papel y no ideas.

En relación al factor tiempo, depende un poco del horizonte del inversor y sus plazos para la rentabilidad, así como del full-rights-managment personal que cada cual se haga.

Por ejemplo, en el caso de Dans no me cabe ninguna duda de que es un gran gestor 360º de su imagen y de que incluso lo que yo entiendo como una incoherencia redundará en su beneficio futuro.

En definitiva, el factor tiempo cuenta, y sobre todo en el contexto de no aislar una línea de negocio de otras. El factor tiempo, combinado con el análisis aislado de una sóla actuación de negocio, puede sesgar aún más la operación.

Por ejemplo, ¿cuál es el retorno de fregar la oficina hoy? Contado aisladamente, y en el plazo de hoy, es absurdo limpiar la oficina.

Un saludo,

Luis

3 Gonzalo Martín { 03.16.10 at 9:38 pm }

Luis, como siempre, es un enorme placer saludarte y, de paso, discrepar contigo:

Mucha gente ha criticado este aspecto de la publicación del libro de Enrique. Especialmente en el mundo que no cree en la modificación de la propiedad intelectual, al menos una transformación rotunda.

El libro está en CC, es decir, que yo lo puedo copiar mañana y colgarlo si me da la gana. Pero eso no significa que Enrique me tenga que hacer el trabajo y que él me lo facilite, puesto que tiene derecho a montar el modelo de negocio que mejor le vaya. Sería únicamente incoherente si montara su modelo de negocio con copyright y/o si demandara a alguien por copiar.

El argumento de la difusión, en su caso, es irrelevante, porque él ya tiene toda la difusión que necesita, no tiene o no cree que tiene que favorecer más el alcance de sus ideas y tiene fácil que la gente pague por ello: tiene sencillo montar un modelo de negocio basado en copias. Si fuera música, seguro que no sería tan fácil, pero apuesto a que muchos querrían llevarse un cd dedicado. Claro, que él ahí ganaría en actuaciones.

Cuando eres ensayista y no te conoce nadie, facilitar la descarga te sube las ventas reales, además de darte a conocer. Hay muchos casos. Y genera cuasirentas más valiosas que el adelanto de editorial que suele ser nimio (es decir, es casi gratis) comparado con el coste de escribir medido en tiempo por dinero. Pero lo mismo pasa con los novelistas que no son famosos. Y pueden hacer lo mismo. Incluso, si se trata de ganar dinero, pueden autopublicarse y ganar más vendiendo ellos 300 libros que con un adelante de una editorial que aspira a vender 3000. Pero prefieren lo otro porque se trata de qué sistema de incentivos está en juego y, en este caso, no es el dinero, es el prestigio. Otra cosa es que hoy el prestigio se puede conseguir sin pasar por una editorial.

David Pogue publicó una entrada (si quieres, te la busco luego, que ahora comento sobre la marcha) en la que explicaba que colgar el libro le subía las ventas A EL TAMBIÉN, siendo hiperconocido. Pero no es obligatorio.

La principal confusión que existe sobre el tema de la propiedad intelectual es que su problema no reside en si hace modelos de negocio actuales o futuros viables o no, sino que en que supone un monopolio temporal (cada día menos, porque nos estiran los derechos sin parar) que se concede para dar incentivos a la creación y la innovación. Lo que hoy sabemos es que existen incentivos para ello incluso aunque no exista ese monopolio. Y casi todos sabemos que los monopolios, nos dice la teoría económica, son malos para el consumidor. Eso sí, suprimir este monopolio reduce las rentas de quienes inventan o crean, pero si se creó temporal es porque, desde el origen, se tiene claro que es la libre difusión de las ideas y la creatividad lo que más beneficia a la sociedad. En el caso de las patentes, es bastante notorio. En definitiva, la perpetuación del sistema de monopolios temporales no solo es innecesario, sino que crea estructuras que reducen la competencia y que, en realidad, desincentivan la innovación.

Por eso yo soy partidario de la transición a una economía de “código abierto” donde no haya monopolios sobre las ideas y las creaciones: dominio público, que es mucho más que lo que pide Enrique. Las licencias copyleft son una forma de mantener el sistema de copyright y con muchos inconvenientes. No obligan al autor a ayudar a los demás a copiar, simplemente están hechas para que no te demanden por compartir y hacer lo que ya hacías con tus amigos: dejarles un disco. Para un autor novel es una forma de divulgarse. Otro consolidado ya verá. Es free as in freedom not as in free beer y Enrique lo que pide es que no cobres si lo copias y que pongas su nombre. Por lo demás, no se le puede exigir más.

Por último: Enrique lleva años escribiendo gratis, ha alcanzado una gran difusión y audiencia y una empresa se ofrece pagarle porque escriba un libro (no si mucho o poco, pero es la práctica habitual). El riesgo es del editor, que tiene que amortizar su inversión en imprenta y furgonetas. Enrique sólo pone la condición de que sea CC, en su forma de reconocimiento, no comercial y compartir igual. Hubiera sido imposible conseguir el libro, el seguro adelanto e imponer la licencia que desea sin esa difusión de su trabajo que también está publicado con esas reglas. El modelo encaja a la perfección con los planteamientos de Anderson y de Larry Lessig.

4 LSGalan { 03.17.10 at 12:09 am }

Hola Gonzalo,

Encantado de volver a discrepar contigo :) :)
Ciertamente, tengo una opinión contraria en bastantes puntos que voy a repasar:

1. “Pero eso no significa que Enrique me tenga que hacer el trabajo y que él me lo facilite”
Sí, sí que significa eso. Se debe facilitar el acceso al contenido porque estamos en la “economía de la atención”. Es decir, busco la atención. Yo, como lector, soy el que te presto atención, la atención es el recurso escaso por el que competimos. ¿recuerdas este argumento clásico? Por eso, yo sí veo incoherencia en ese “no tengo por qué hacerte el trabajo”.
Por otro lado, otra incoherencia es que estás haciendo más trabajo aún en imprimirlo y transportarlo a las tiendas. Por tanto, el “hacerte el trabajo” es, sencillamente, un argumento tramposo en ese sentido.

2. Sobre el CC.
Cierto, la licencia es creative commons, nada que objetar en ese sentido. Aún así, ayuda más a conseguir más difusión dejar que el que use el contenido se pueda lucrar y dar más difusión (más atención) al mensaje. Por tanto, o es verdad que buscamos más atención o no lo es. De lo contrario, el paradigma buscado de la “economía de la atención” queda seriamente tocado.

3. “El argumento de la difusión, en su caso, es irrelevante”
Ok, luego reconocemos que maximizar la atención no es un fin y que no existe tal “economía” de la atención. ¿Reconocemos entonces que la atención no es un recurso escaso por el que competir? Reconocemos, si decimos esto, que llegado un punto, la atención marginal a obtener arroja un rédito muy bajo o cero.
Eso es lo grave y lo que duele a Enrique Dans. Para proteger su acción en la forma de distribuir este libro, él mismo ha echado por tierra el eje de su discurso. Ver para creer.

4. “Cuando eres ensayista y no te conoce nadie, facilitar la descarga te sube las ventas reales, además de darte a conocer.”
¿y cuando eres archi-conocido qué pasa? ¿aceptamos finalmente que la “economía” de la atención es simplemente un sistema de dar a conocer a personas anónimas? ¿retiramos los calificativos que hemos dedicado a las grandes discográficas, editoras, y autores?

Esto no es un argumento, es una justificación. El caso Pogue, no lo conozco. Luego, debemos colegir que si incluso siendo archi-conocido aumenta ventas ¿Dans sencillamente ha cedido por estar en el lineal de las tiendas y no reconoce tal hecho como incoherencia? Al menos, podría callar y otorgar ante las críticas y no contestar al respecto. Podría decir que no puede o no quiere hablar al respecto o algo así, más que salir por justificaciones, a mi juicio peregrinas, como esta. Ha hecho, alguna tibia insinuación al respecto. Pero, cuando tu crédito se basa en la robustez de tus teorías, creo que puede acabar perdiendo muchísimo más de lo que va a ingresar con este libro. Creo que su crédito conseguido, como bien dices, con años de divulgación gratuita en su blog, merece mucho más.

5. En lo de los monopolios, estoy de acuerdo. Y creía que Dans también. De hecho lo más coherente con la llamada “economía de la atención” hubiera sido maximizar la difusión dejando que los lectores crearan copias hasta en soporte físico (no ya sólo digital), e incluso con afán de lucro. Toda venta sería una lectura, una dosis de atención para su autor.

6. “Hubiera sido imposible conseguir el libro, el seguro adelanto e imponer la licencia que desea sin esa difusión de su trabajo que también está publicado con esas reglas”

Ok, de acuerdo en este último punto. Pero al menos, no nos hagas comulgar con ruedas de molino ni nos mates por decir que la práctica es incoherente con tus teorías. Cállate, cobra, disfruta de lo que queda de la economía de la venta de papel (que no de atención). Pero intenta no dejarte por el camino de esos 10mil euros (más o menos, o 20mi, qué más da) tu credibilidad intelectual, tu crédito.

Créeme que habiendo sido Dans mi profesor, y habiéndose portado exquisitamente conmigo, me cuesta mantener esta discrepancia. Pero creo honesto ser sinceros con los argumentos.

El que Dans está tomándose muy mal la crítica es otro hecho, seguramente, bastante ilustrativo de que realmente sabe que se ha metido en un jardín. Él es una persona muy inteligente, pero aún lo sería más si tuviera la dosis de humildad para reconocer que su hecho, no está alineado con sus teorías. Bastaría con salir del paso y decir: “pues lo he hecho así, porque aún vivimos en un mundo donde conviven el paradigma pasado con el futuro, y mis teorías enuncian más el cómo será el panorama que el cómo es ahora mismo. Estamos en una fase de transición”. Al menos eso, en vez de tachar de ignorantes a todos los que se han dado cuenta del renuncio, que son precisamente los que con más atención le habían leído en el pasado, porque habían entendido bien sus enunciados.

Creo que la credibilidad de Dans se vería menos comprometida si él hubiera tenido un poco más de habilidad gestionando este hecho.
Me fastidia que si pasa por aquí (lo dudo), me tomará por un proscrito y por una persona que le desea todo mal, y nada más lejos de la realidad.

Un saludo,

Luis

5 Gonzalo Martín { 03.17.10 at 12:26 am }

Veo que centras la crítica, en realidad, no en el uso de la licencia y la forma de uso, sino en el problema de la economía de la atención- Pero es que él ya la tiene. Ya tiene esa masa crítica. Él está en la lista corta de lecturas y de controversia… yo no, por ejemplo. A mí no vendrán a pedirme un libro. A él sí, y es lícito ganar dinero. La mera realización de este post tuyo demuestra que el nivel de atención que puede generar Enrique Dans es extraordinario: sus posts son inmediatamente subidos a menéame y comentados, criticados, a veces despiadadamente. Los diarios le buscan para que opine sobre cualquier materia tecnológica. El efecto deseado por buscar la atención… ¡ya está!. YA tiene la atención, ese recurso escaso, y emplear los modelos de negocio que haya a su disposición es la esencia del asunto, porque se ha creado la confusión de que las cosas HAN de ser gratis y no es así: cobrar es mejor y es cojonudo… pero no siempre puedes. Tu sabes que se sigue comprando un diario entre otras razones porque es cómodo de llevar en el tren aunque esté en internet, porque te da un dvd que puedes descargar pero no tengo que hacerlo, por miles de razones… al igual que se compra agua embotellada cuando está virtualmente gratis en el grifo (hecha la salvedad de que there is no such thing as a free lunch, pero nos entendemos). Lo que no quiere decir que no mute si ese modelo se agota.

La cuestión es si para generar atención, para difundir, restringimos la difusión de forma inaceptable, como es el copyright dicho con todo respeto (porque es el entorno legal vigente y yo no le diría a un productor de cine que no lo hiciera si no tiene otro modelo de negocio, no puedo competir dando ventaja si no sé cómo competir sin esa ventaja) y, en este caso, caemos en la contradicción de crear mi negocio – respetable – de una forma contraria a lo que he defendido: si no hay ánimo de lucro, eres libre de leer, usar y transformar si te acuerdas de decir que yo lo hice. En todo caso, como parece que compartimos, el entorno CC nos llevaría a este espacio absurdo: puedo copiarte y regalarte pero no cobrar por ello… aunque haya hecho el esfuerzo de escanearte…. Para otro debate.

A efectos de imagen, comparto el hecho de que yo hubiera colgado el libro. Pero por nada más. La audiencia que dice Enrique que quiere, es la menos conectada y no lo iba a notar mucho en ventas reales en caso de que canibalizara, que los antecedentes son más bien lo contrario. Tu editor, que te paga, te pide que no le facilites la descarga… pues estás en tu derecho de no hacerlo, y no creo que se incumpla ninguna máxima teórica: de hecho, aquí estamos prestándole toda la atención del mundo, incremetnando los enlaces que le dedicamos y haciendo que más gente tenga curiosidad por visitar su blog y puede que por comprar su libro.

Ya somos dos: a mi también me dio clase. Un abrazo, :-)

6 LSGalan { 03.17.10 at 12:44 am }

Hola Gonzalo,

:)

No niego en absoluto su derecho a hacer lo que ha hecho. Me parece perfecto que haga lo que quiera.

Simplemente, y por lo señalado antes, yo sí creo que su obra no se comparece con su teoría. Pero abiertamente se ven opiniones que lo ven diferente que yo.
Por tanto, supongo que estoy equivocado. Aunque, el debate en la red como mínimo demuestra que hay serias dudas al respecto. Y lo más adecuado sería intentar entender si hay algún fundamento en estas críticas. El categórico y axiomático “estáis todos equivocados” hará flaco favor a quien ose pronunciarlo. (Bueno, admitamos que Galileo fue quemado por una cosa así :) :) pero eran otros tiempos).

No creo que todas las críticas a Dans sean a la persona, sino que muchas son a los argumentos, y constructivas. Supongo que está quemado por mucha crítica destructiva y que sería difícil para cualquiera mantener la calma en esa situación.

Un saludo!

Luis

7 Gonzalo Martín { 03.17.10 at 9:21 am }

:-) Bueno, no creo que la palabra “equivocado” sea la cuestión. Esto es deliberación. El debate en la red, para mi, lo que demuestra es el valor y el interés de los blogs: la capacidad de crear un debate distribuido y con todas las voces… de ahí que tengamos toda una gama de argumentos.

Creo que, al igual que tu, invierto mucho tiempo en pensar, analizar y aprender los arcanos del cambio a los medios digitales y creo que este es un viaje duro porque pone toda la esencia de una industria en cuestión. En el caso de los modelos de negocio y propiedad intelectual (porque el modelo de negocio, al final, es la cadena de derechos y la potestad que entregan las leyes al titular del derecho a decidir la difusión, elemento central de las paradojas que vivimos) existe una enorme confusión en todo el mundo y, cómo no, entre los propios defensores de otro modelo de PI.

A mí me parece un tema muy complejo. Y comencé creyendo en el interés del CC para descartarlo y creer en un futuro de dominio público. Esta introducción para decirte que, en todas esas voces, y no estoy siguiendo el debate en su página ni en menéame (pasados los primeros momentos, todo suele repetirse) yo veo enormes inconsistencias en muchos sitios… porque aquí hay un anhelo social de cambio de cosas ante situaciones que chocan con la realidad, pero no todo el mundo invierte las horas en pensar los problemas intelectuales y jurídicos que acarrea. Mucha gente que está en contra de la Ley Sinde dice creer en los derechos de autor, y se mete en unos berenjenales de cuidado.

Pero al grano: el mismo Enrique dijo en la presentación de su libro que él no es un buen community manager de sí mismo. Y, a lo mejor, no termina de ser afortunado en los debates que mantiene; y seguramente puede caer en contradicciones como casi todos nosotros, pero en este tema creo que resulta intelectualmente impecable la explicación que ha dado de su postura. La reacción típica ha sido “y ahora cobras”, “y no me lo dejas bajar” porque mucha gente ha sobreentendido que el cambio consiste en que todo se pone gratis y que ya se verá. Cuando lo que sucede es que la tecnología torna en imposible el control y, de rebote, ha puesto de manifiesto los problemas de una arquitectura legal para su verdadera finalidad: la sociedad (la creatividad, la innovación), no las necesidades de un grupo de individuos concretos. Por lo que volvemos al centro del asunto: discutir y comentar todo el problema de la propiedad intelectual y la red es un tema altamente complejo. Por ejemplo, yo sí creo que, de facto, el sentido original de las leyes de PI está siendo si no vulnerado, si desbordado por la realidad del P2P (que se encuentra en zonas grises) y no digamos por el juego páginas de enlaces/megaupload, donde es obsceno. Otra cosa es que sancionar una página de enlaces sea una barbaridad en todos los sentidos. Otro problema es que sea especialmente complicado demostrar la conexión entre la página de enlaces y quien ha hecho verdaderamente la puesta a disposición de las obras protegidas y sea muy difícil hacer cumplir la ley. Y que el intento de hacerlo por la vía de la excepción – los cierres y estas cosas – es una acto de privilegio a una casta con muy poca justificación. Así, el mundo red parece empeñado en tratar de que todo esto sea legal a toda costa con las leyes vigentes y, claro… no se pensaron para esto por lo que sólo puede serlo por resquicios, por el conflicto con leyes de rango superior y por revisiones de interpretación . El problema, en mi opinión, no es tanto si lo que se hace es legal o no, que tiene muchos elementos oscuros, si no si esta debiera ser la ley. Y yo creo que no.

Perdón porque ya me he extendido. La conclusión es que esto nos lleva a debates ácidos y donde el ruido puede terminar acabando con los argumentos. En general, a mi me suele parecer que el debate se plantea mal: lo que hay que debatir es qué propiedad (palabra muy deficiente para este asunto) intelectual queremos, y no la legalidad estricta de cada actuación. Esta desorientación del debate nos lleva a estas paradojas y acritudes. Me parece.

8 LSGalan { 03.17.10 at 11:13 am }

Hola Gonzalo,

Me parece muy loable tu intento de abstraerte de las anécdotas e intentar elevar intelectualmente el debate para llevarlo a la propiedad intelectual. La verdad es que es más productivo entrar en ese asunto.

En relación al caso concreto Dans, creo que estamos de acuerdo en varias cosas y en desacuerdo en una. Yo creo que hubiera sido mejor para él y para sus teorías difundir su obra por sus propios medios, desintermediar, y si alguien se quiere lucrar vendiendo papel, pues adelante. (Y te lo digo trabajando, aunque sea fugazmente, en un intermediador que vende “papel”). También me parece correcto y entiendo la justificación del público incremental, usar esta vía “tradicional” para distribuir su obra, pero yo sí veo que eso no es compatible con el discurso.

Entre las muchas cosas interesantes que dices:

“la tecnología torna en imposible el control y, de rebote, ha puesto de manifiesto los problemas de una arquitectura legal para su verdadera finalidad: la sociedad”

Te cuento un poco las reflexiones que me hago al respecto.

Estoy totalmente de acuerdo. Las leyes son las normas de las que nos dotamos como sociedad, y la finalidad de las leyes, ha de ser maximizar el bienestar y el progreso de la sociedad como ente colectivo, y sobre todo de cada uno de los individuos que formamos parte de ella. Por mi parte, he acabado llegando a la conclusión de que la propiedad intelectual sirve sólo a un grupo concreto de ciudadanos que se ha adueñado de la intermediación en ciertas cosas.

Cuando hablo de propiedad intelectual, incluyo propiedad industrial, y, de momento, también, patentes y marcas. No creo que el progreso sea impulsado por el monopolio de la explotación de un progreso, sino que pienso que sería lo contrario. Obviamente, sé que este es un planteamiento teórico impracticable hoy por hoy bajo un punto de vista práctico.

Pero mi planteamiento, aunque también procede de la conclusión económica del asunto, se deriva sobre todo de postulados morales. Me explico.

Si existe un conocimiento que al ser compartido genera un beneficio en otro individuo, por ejemplo: la cura de una enfermedad, la venida de un huracán que barrerá nuestras casas, o muchos otros y más livianos beneficios… compartir ese beneficio no resta, sino que suma, genera un bien mayor.

El status quo hasta ahora ha sido reservar el monopolio de la explotación de hallazgos e ideas para fomentar con ello su generación. Un esquema que ha arrojado sus frutos en tiempos donde la velocidad de cambio, y la permeabilidad del conocimiento a la sociedad era inferior. En el momento actual, de altísima velocidad de cambio y de una potencial permeabilidad total del conocimiento en la sociedad, el progreso se maximizará si el conocimiento se pone en manos de todos los ciudadanos.

Pongámoslo claro y citemos un ejemplo más tangible. Existen paraísos fiscales ¿verdad? Son lugares donde uno pone su dinero en anonimato y no rinde cuentas por ello. El dinero genera dinero. Son vergeles sin intervención (o con una intervención mínima) del Estado donde el Estado no pide cuentas por ello.

Pues bien, sencillamente, si yo tuviera responsabilidad de mando en un país del tercer mundo lo tendría muy claro. Me convertiría en un paraíso fiscal del conocimiento y las ideas. ¿Qué significa eso? Que no aplicaría el status quo en patentes, propiedad intelectual ni marcas. ¿Para qué? para que todo el que quisiera desarrollar conocimiento incremental desde el existente viniera a hacerlo a mi país. Y para cambiar el mundo. Todo va a cambiar, incluido el monopolio del conocimiento.

Yo creo que esta es la visión, aún tosca y con muchas carencias, a desarrollar para llegar a un conocimiento y a una cultura libre, y también a un marco jurídico que vaya en beneficio de la sociedad y de los individuos. Esa es, posiblemente, la revolución pendiente que nos debemos a nosotros mismos.

En un post anterior lo comentaba, una vez que una idea entra en mi cerebro, esa idea forma parte de mí y soy tan dueño como quien la expuso por vez primera, como quien la creo. De hecho, a cada momento, estoy recreando esa idea en mi cerebro, y, por tanto, ya no es la idea de otro, sino mi idea reelaborada.

Como ves, yo también me alargo! :) :)

Llevo cuatro años donde mis mayores reflexiones se han dirigido a estos asuntos, y, en este momento de cambio de tercio (pues me voy a vivir a China), hago un poco balance de, por un lado cómo creo que está el escenario, y por otro, cómo me gustaría que fuera. Dicho sea esto como colofón y como conclusión de qué creo que sucede en el caso Dans.

Creo que Dans tiene una visión parecida, que tiene claro cómo cree que puede y debería ser el escenario, pero ha creído que ese era el escenario real. Cuando ha visto que no era un gigante, sino que era un molino aún, no ha tenido la cintura para reconocer que el escenario positivo, existente, no es aún el normativo y el anticipado en su visión (que yo creo acertada).

Feliz día,

Luis

9 Gonzalo Martín { 03.17.10 at 11:06 pm }

A China, jopé: eres mi héroe. ¿Necesitas un mayordomo, una niñera o lo que sea?

La verdad es que es un placer discutir con gente que tiene el nivel conceptual que tienes. Yo también creo que es una cuestión moral (la de la PI), pero si solo fuera moral… pues cada uno tenemos una. Además de moral, es racional: difícil no concluir hoy día que la libre competencia es el mejor asignador de recursos y, además, no existe causa real que elimine los incentivos si no hubiera monopolio. Yo sólo tengo duda con respecto a las marcas: ahí creo que seguramente tenemos que proteger un activo que sí resume tu reputación y que no puede ser usurpado, es como el derecho moral del autor a ser reconocido como tal. Y mucho más si podemos fusilar (ya veremos si lo hacemos todo igual de bien que el copiado) porque no hay protección a las patentes y las ideas.

Comparto contigo lo del tercer mundo: de hecho, la ruptura de la PI viene de la periferia y es Brasil el número uno. ¿Cómo decir que hay que esperar a que se amortice la inversión de otra empresa para salvar la vida de la gente usando una molécula? Y más si en el L.P. el inventor tiene ventaja sobre sus competidores y genera flujos de caja positivos, mucho más si en conocimiento abierto ha aprovechado lo que descubren los demás para mejorar su modelo, que será imitado también por otros.

Yo creo que este es el debate social que, por desconocimiento de mucha gente, y porque en el fondo las entidades de gestión y las empresas editoras lo mantienen donde interesa, en discutir su protección, que hay que hacer. Y seguramente Enrique podría hacer más, pero tampoco tiene por qué. Como pueden sentirse muchos decepcionados porque no llegue su postura pública al extremo, sin que eso quiera decir que lo que ha hecho no sea correcto.

En fin: lo bueno de China es que, por mucho que el gobierno chino diga que va a cumplir con la OMC, se ve cómo se compite copiando e inventando sobre la copia. Y eso es un gran aprendizaje.

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