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Multicanalidad: El audio se hace texto
Si una red establecida de emisoras de radio (como la Ser u otras) transcribiera mañana la programación de todas sus emisoras locales y sacara un microsite local por demarcación… ¿cuánto tendría que invertir un nuevo jugador, nativo digital, para igualarlo? ¿podría ese nativo aguantar el pulso? Como se decía en el post anterior, necesitaría mucho pulmón financiero.
Muchos, juzgarían demasiado desigual la contienda. En eso consiste el reto de sostenibilidad de los nativos en la siguiente fase de los contenidos digitales: la fase donde los “tradicionales” empiezan a hacer de la necesidad virtud y a sacar a la luz los 4/5 del iceberg que estaban bajo el agua, la fase de la “colisión” total en la web. La fase donde la economía de escala jugará un papel fundamental por arriba, y, por abajo, la capacidad de mantener estructuras mínimas y/o variabilizadas.
Es curioso, porque hoy he visto in situ lo que ayer se comentaba en este blog sobre la multicanalidad de los contenidos y sus implicaciones de negocio.
En el coche me he quedado al comienzo de lo que creía iba a ser un interesante debate entorno a la muerte en diferentes culturas en la Ser. Rara vez accedo a la radio online, pero sí quería escucharlo en cadenaser.com. He visto que no sólo se escucha, sino que cada vez se puede leer más la radio. Al menos, en partes bastante extensas (por ejemplo). Es más, la edición de la transcripción del audo a texto, ni siquiera está hecha de forma precaria, como se podría proponer si se intentara reducir al mínimo el coste.
Y no hablo de transformar la radio en un medio impreso, sino de leer la radio, de leer que en la transcripción no se ocultan detalles como: “José Saramago, gracias por atendernos.”, o “Àngels despide a José Saramago.” Porque, una vía de convergencia, al menos inicial, es simplemente eso, que se pueda llevar el contenido del audio al texto, con una edición necesaria, pero sin transformarlo por completo. Es decir, reutilizar en la medida de lo posible el contenido sin alterarlo ni añadir costes en su procesamiento.
Es el proceso inverso, de conversión de textos en audio que lleva a cabo Juan Ignacio Solera en Ivoox, que también tiene un gran sentido. Solera vio una gran oportunidad, y lanzó un nativo que sí tiene, visto desde fuera, un sentido económico. El proyecto de ivoox, que pasa bastante desapercibido en algunos círculos pese a su potencial y calidad, es un ejemplo de reutilización de contenidos. A priori, parece más sostenible ivoox que una redacción con X decenas de periodistas generando contenido nuevo. Reciclar, reutilizar, tiene -en principio- más sentido económico.
¿Qué implicaciones tiene esto para el negocio del contenido digital? Aparentemente y a bote pronto:
1. que falta muchísimo contenido por ser adaptado al medio
2. que el contenido que falta, está llegando
3. mientras llegue contenido de los “hubs” de generación, competir creando contenido original para el canal, es muy complicado
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Por si fuera poco, al acabar de escribir esta entrada, me entero por RosaJC del lanzamiento oficial la semana próxima de http://play.cuatro.com/ otro paso más, aunque se pueda juzgar tardío, en la misma dirección.
October 31, 2009 5 Comments
La magia de Spotify: innovación 1.0 en el mundo del 2.0. No todo iba a ser web social.

Ha pasado cierto tiempo, y es interesante revisar productos como Spotify tras bastantes meses, pues tuve la suerte de ser invitado cuando aún llevaba muy poco por su country manager en España. Spotify consigue convertir el contenido en servicio, y, si bien no era muy original, pues la música es algo recurrente en Internet, en su ejecución están demostrando una ausencia de prejuicios digna de mención:
- Rompieron el molde de no instalar aplicaciones en el ordenador. Casi nadie concede el nivel de permiso suficiente para instalar una aplicación en su ordenador a día de hoy. El usuario se ha hecho más cauteloso para instalar, y en oficinas y lugares públicos de acceso a la red hay restricciones a la instalación de aplicaciones. Están demostrando que si la aplicación es ligera, el usuario puede querer instalarla. Estar en el escritorio crea una barrera de entrada al resto de competidores y facilita que la música se dé en régimen de alquiler, importante para el modelo de negocio.
- Resulta muy curioso cómo han reducido la participación del usuario a la mínima expresión. En el fondo, supone una vuelta a lo que decíamos ayer de que “content is King”. Con la conversión del contenido en commodity, muchos servicios se centraron más en facetas comunitarias, de intercambio de opiniones en relación con los contenidos, que tampoco se van a infravalorar, pues hacen su aportación. Por ejemplo, en música, se desvió la generación de ingresos del propio contenido a los politonos para el móvil o las entradas a conciertos, y en Internet, muchos modelos se centraban también en bienes colaterales y no en la propia experiencia musical. Spotify, si consigue progresar, podría revertir en parte esta tendencia. Con este servicio, el eje de actuación vuelve a desplazarse hacia el contenido. De hecho, no se han preocupado mucho en que el usuario pueda votar ni comentar las canciones, en contra de las indicaciones que solemos considerar actuales.
- Por otro lado apenas se ven ahora mismo en Spotify contenidos amateur. Esta restricción supone una ruptura del paradigma del contenido generado por el usuario. En Spotify no se encuentran comentarios, reventa de entradas, votos. Hay una calificación de “popularidad” pero ni siquiera detallan en base a qué se hace aunque se intuye que será por el número de veces que se ha escuchado.
- Como hulu en vídeos, que adoptó una estrategia similar frente a Youtube, han vuelto a fiarse en las discográficas como selectoras de talento, y veremos si los usuarios finales se fían en Spotify. Por el momento, no se encuentra accesible un botón “sube tus canciones” como en MySpace u otras plataformas. No significa que no salten en algún momento al contenido amateur, pero el core lo han construido con contenidos de discográficas, cuando, seguramente, esos contratos no habrán sido fáciles de negociar y seguro que hubiera sido más sencillo lanzar con contenido amateur.
- La música se cede en régimen de alquiler. Aunque se pueda transportar, la música no está en archivos totalmente utilizables por el usuario final. Este punto es fundamental para convertir el contenido el servicio. No es lo mismo vender un archivo que vender la disponibilidad de acceder al archivo cómo y cuándo quiera el usuario.
En suma, da la impresión de que Spotify se ha volcado en resolver el problema de la música con un proyecto pensado sin muchos de los sesgos y prejuicios que tenemos al analizar los negocio basados en contenidos digitales. Si Spotify se hubiera apoyado en muchas de las creencias que se manejan habitualmente habría evitado ofrecer una aplicación, habría mezclado contenido profesional con amateur, habría basado en los usuarios la selección de la música, y habría dado los archivos mp3 a los usuarios finales. ¿Hubiera tenido un grado de éxito similar?
Lo que es lo mismo, si Spotify no se hubiera despojado de tales prejuicios para desarrollarse, no sería lo que es ahora mismo. Independientemente del resultado final, parece que van por un camino muy acertado. Aspiran a que el 10% pague y la satisfacción con el producto parece ser generalizada.
Mucho hay que aprender, no sólo de las creencias que parece estar desmontando Spotify, sino de cómo se puede pensar sin ataduras por “consensos”. Spotify es el servicio que está volviendo a poner en valor la música hecha y seleccionada por profesionales, poniendo en un segundo nivel de prioridad la participación del usuario. Esto no niega nada a la web social, simplemente, confirma que cada cual puede tener su receta. Resulta muy curioso ver cómo en la época de la participación, del gusto y el criterio convertido a una democracia digital, un paso “atrás” en la evolución y una vuelta a contenidos profesionalizados, junto con otros ingredientes de éxito se ven como una innovación. Para tomar nota.
October 6, 2009 5 Comments
Lecciones del lanzamiento de Disney Digital Books
¿Cómo podría Disney lanzar ebooks? ¿Podría, simplemente, sacar PDFs?
El lanzamiento , que se anuncióya hace un par de años, de Disney Digital Books es un nuevo intento de convertir el contenido en servicio. Igual pasa con Spotify, que convierte la música en un servicio. Ambos servicios pretender dar al usuario final una experiencia muy difícil de emular por un tercero.
Disney pone cientos de libros en su librería digital intentando que la experiencia de lectura sea divertida y entretenida.
- dispone de un visor donde pasar páginas como si fuera un libro tradicional (cómo la mayoría de periódicos hacen)
- permite clicar en palabras para escucharlas y ver sus definiciones (contiene un diccionario)
- la aplicación funciona como audiobooks, lee los libros (por cierto, no es mala herramienta para quien quiera enseñar inglés a sus hijos)
- permite a los niños montar historias
- tiene un programa de fidelización y un concurso con el propio contenido de forma que cuanto más leen, más puntos obtienen
En definitiva, pretende mantener el producto original: la lectura, pero evolucionando la experiencia de uso. Y se apalanca en los valores tradicionales de la marca: entretenimiento, educación y contenidos en los que los padres pueden confiar. Aparentemente, un desarrollo de producto muy coherente con su marca.
Se trata de una innovación en su producto que se escapa, además, al debate sobre dispositivos en relación con el libro electrónico y nos recuerda que el contenido es el producto y el medio. Mientras estábamos todos debatiendo en qué dispositivo leería la gente un pdf plano, Disney se estaba planteando sus evoluciones dentro de ese mismo PDF, lo que demuestra una capacidad innovadora y una valentía empresarial digna de mención. Frente a la resignación de intentar insertarse en la corriente del Kindle o similares, hay quien toca los resortes que controla directamente.
September 29, 2009 Comments Off
Wikimedia convoca a sus voluntarios para su plan estratégico. ¿podrían los medios hacer llamadas similares?
Tras ver esta llamada de Wikimedia para conseguir voluntarios y expertos de cara a elaborar su plan estratégico, una pregunta que surge es si los medios podrían estar también, contando con la ayuda de su audiencia en este sentido. Una propuesta en este ámbito de The New Yorkt times con su Insights Labs, posiblemente haya otras.
Incorporar talento y dejar que quien quiera se incorpore como voluntario, puede tener cierto potencial para los medios bajo el principio de “dar un poco para recibir mucho”.
September 23, 2009 Comments Off
